Irlanda
Aire fresco, praderas verdes, aguas cristalinas, irlandeses saludando amablemente y las ruinas de antiguos castillos que nos hablan de tiempos pasados. La extensa superficie costera y las ricas regiones fluviales son las fuentes naturales de un componente básico de la alimentación irlandesa: el pescado y el marisco. En las costas irlandesas se divisan con frecuencia ballenas y delfines.
El aburrimiento no tiene cabida en Irlanda ya que la oferta en actividades de tiempo libre es muy amplia. Los amantes de la pesca hallarán un paraíso en Irlanda. A los que se sientan atraídos por los deportes al aire libre pueden jugar en los campos de golf, montar a caballo, hacer excursiones en bicicleta de montaña y practicar deportes acuáticos como la piragua o el kayac. Se pueden alquilar barcos vivienda para estar siempre cerca de la playa.
En el aspecto cultural, Irlanda cuenta con magníficos edificios pertenecientes a épocas antiguas como monasterios, castillos, abadías, fortalezas, palacios, torres y atalayas.
La naturaleza y el paisaje irlandés ejercen un gran poder de atracción. Todo el que visita Irlanda se siente fascinado. Aquí, algunos de los lugares que son dignos de ser visitados: el «Anillo de Kerry», «El Burren», un paisaje cárstico que da una flora única; los «Acantilados de Moher», los acantilados más famosos del país; la «Calzada del Gigante» y El «Parque Nacional de Connemara».
Lo único especial en Irlanda no es su naturaleza, sino también su gente con su carácter amable y abierto. En los pubs se puede vivir de cerca una parte de la tradición irlandesa, en ellos es fácil entrar en conversación y hacer nuevas amistades con los habitantes del lugar. La vida nocturna está muy ambientada. En el «Temple Bar» hay marcha durante toda la noche.
El norte
Irlanda del Norte es una región que pertenece a Gran Bretaña. Esta región se compone de la parte más grande de la histórica provincia irlandesa de Ulster en el norte de Irlanda. A diferencia de lo que es habitual en la República de Irlanda, Irlanda del Norte está densamente poblado y alberga mucha industria.
El este
Aquí se halla un paisaje de contrastes: montañas, valles solitarios, bosques densos, cascadas románticas, lagos, pequeños puertos de pescadores y extensas calas con playas de arena. Este paisaje muestra una notable diferencia con la capital Dublín donde habitan un millón de personas.
El sur
El sur de Irlanda es un destino muy popular. Las costas rocosas, los innumerables islotes e islas y pequeños pueblos de pescadores con coloridas casas y botes caracterizan la imagen de esta región. La visita a un pub no puede faltar. En esta región se encuentra Cork, la segunda ciudad más grande de Irlanda, conocida por sus numerosos puentes.
El oeste
Aquí el paisaje es de una gran belleza: una llanura rocosa que se asemeja a un paisaje lunar, los impresionantes «Acantilados de Moher», el «Parque Nacional de Connemara», grandes lagos ricos en peces y las intactas «Islas de Aran». Galway es la ciudad más grande al oeste y su visita es imprescindible.
Clima
Irlanda goza de un clima suave gracias al predominante viento del suroeste, así como a la cálida corriente del golfo. La temperatura media durante los meses de enero y febrero es de entre 5 y 7 grados. Durante los meses más cálidos de julio y agosto las temperaturas ascienden hasta los 23 grados. En cambio las precipitaciones son más frecuentes y siempre puede sorprender algún chubasco.
Los celtas poblaron la isla durante la Edad de Bronce y la Edad de Hierro. A principios del siglo V el país emprende la conversión al cristianismo mediante San Patricio viviendo a continuación una época de apogeo. Más tarde los vikingos irrumpen en el país y lo saquean.
En una fase posterior los conquistadores ingleses confinan a los irlandeses a las infértiles tierras del oeste. En el siglo XIX una epidemia destruye las cosechas de patatas dando lugar a grandes hambrunas, como consecuencia más de un millón de personas muere de hambre y una parte de la población emigra a América.
A principios del siglo XX Irlanda da los primeros pasos para lograr su independencia. Actualmente el Conflicto de Irlanda del Norte ensombrece las relaciones británico-irlandesas.
Los irlandeses siente un amor especial por la música y el baile, siendo éstos una parte esencial en la vida de cada irlandés. El folclore irlandés tiene fama mundial. Sus instrumentos son el arpa, la flauta irlandesa, el violín y la gaita.
El pub ocupa un puesto muy importante en la vida irlandesa. En este lugar no sólo se come y se bebe la cerveza nacional Guinnes, sino que también se conversa sobre los temas de actualidad, se filosofea sobre el sentido de la vida y se toca música. Cada pueblo por pequeño que sea tiene su propio pub, porque el pub es el centro social de cada localidad. Tanto es así que para muchos irlandeses el pub es su segunda casa.
La literatura también disfruta entre los irlandeses de gran popularidad. La literatura irlandesa cuenta con una gran tradición. Los monjes celtas jugaron un papel importante en la redacción de las Sagradas Escrituras como lo demuestra el «Book of Kells» expuesto en el Trinity College de Dublín. Escritores de renombrado prestigio como Oscar Wilde, James Joyce, Roddy Doyle y Frank McCourt son irlandeses. El 17 de marzo es el día nacional. Este día se celebra siempre una colorida fiesta popular donde destaca el color verde, y se recuerda al santo nacional, San Patricio.
A pesar de que la cocina irlandesa no es muy variada, cultiva algunos platos y especialidades con larga tradición. La patata está presente en casi todos los platos. El plato nacional es el «Irish Stew», se trata de un potaje con carne de cordero, patatas, cebollas y diversos tipos de verdura. Muy populares son también las sopas espesas y nutritivas.
En las cafeterías y los salones de té se suelen consumir ensaladas, sandwiches y pasteles. La costa provee al país de buen pescado y marisco. Una de las especialidades es el «Smoked Salmon», un salmón ahumado. El desayuno típico irlandés es bastante sustancioso, se compone de papilla de avena, huevos, bacon, salchichas, alubias y tostadas.
La nación irlandesa, a igual que su vecina Gran Bretaña, es una gran bebedora de té. Sólo por la noche es reemplazado por una Guinnes o un vino de manzanas. También gusta de beber el whiskey irlandés, llamado en gaélico «Uisce Bheatha», el agua de la vida.
La fauna irlandesa cuenta con menos especies que el resto de Europa. Esto es debido, principalmente, a que tras el período de glaciación, Irlanda quedó aislada por la subida del nivel del mar. De las 31 especies originarias de mamíferos se conservan aún el tejón, el zorro rojo, el erizo y el ciervo común.
Irlanda es un país democrático. A pesar del Conflicto de Irlanda del Norte, reinan en todo el país tranquilidad y estabilidad.
Praderas verdes hasta donde alcanza la vista, ovejas pastando, solitarias playas de arena, pantanos y lagos, un clima inestable, acogedores pubs, enormes acantilados y ruinas celtas. Irlanda sabe seducir con sus muchos atractivos. Esta isla verde tiene una población de 4'3 millones de habitantes y es conocida por el amor con el que sus habitantes cuidan sus tradiciones y por su muy elogiada hospitalidad.
Irlanda es un república independiente y miembro de la Unión Europea. Cerca de un cuarto de la población vive en la capital Dublín y sus alrededores. El clima irlandés es inestable por lo que es bueno llevar siempre consigo un paraguas, aunque tras la lluvia siempre vuelve a aparecer el cielo azul y el radiante sol.
Existen dos idiomas oficiales: el inglés y el irlandés o gaélico, aunque mayoritariamente se habla el inglés. El idioma irlandés o gaélico está muy extendido en la costa oeste. Las señales de tráfico están casi siempre en los dos idiomas. Gracias al carácter abierto de sus gentes es fácil integrarse en la vida cotidiana irlandesa y, además, en un escenario natural fascinante.
