Nueva Zelanda
El país y su gente
«Haere mai!» ¡Bienvenido a Nueva Zelanda!
Bienvenido al país de las junglas inexploradas, las montañas cubiertas de nieve, las bahías de azules aguas cristalinas con playas de arena, el país de los glaciares y fiordos, géiseres y volcanes. Los maoríes llaman a Nueva Zelanda el país de la extensa nube blanca.
Este país es un diamante sin pulir a pesar de su descubrimiento. No sólo la naturaleza se desarrolla libremente, también el hombre tiene más espacio que en cualquier otro lugar del mundo, hecho que influye decisivamente en el carácter de los neozelandeses: son personas muy tranquilas y amables. Los kiwis hablan un inglés basado gramáticalmente en el inglés británico.
La Isla Norte
Las muchas horas de sol y el clima templado hacen de la Isla Norte un lugar muy popular. La Isla Norte acoge a un número tres veces mayor de personas que la Isla Sur. Las ciudades han ido creciendo y el número de habitantes de la urbe de Auckland ha sobrepasado la barrera del millón.
A mediados de 1977 fue construido el Sky Tower de Auckland, conviertiéndose en la torre más alta al sur del hemisferio; Wellington, la capital de Nueva Zelanda, chispea de vida; las zonas termales de Rotorua son una gran atracción, siendo éstas muy visitadas. Pero la verdadera Nueva Zelanda se descubre cuando se pierde la sensación del tiempo. Entonces se aprecia el perfume que desprenden los bosques Kauri de Waipoua y Tane Mahuta el «Dios del Bosque» con una altura de 51 metros.
Observe desde el cabo Reinga el encuentro de las olas del Pacífico con el Mar de Tasmania o admire el baile de las luciérnagas en las Waitomo Caves; en el Tongario National Park, declarado patrimonio de la humanidad, podrá recorrer senderos interminables.
La Isla Sur
La Isla Sur es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Esta isla es más grande y paisajísticamente más interesante que la Isla Norte, además, aquí viven más ovejas que personas. En este lugar hallará la auténtica esencia de Nueva Zelanda, la costa oeste. El Mar de Tasmania azota con fuerza contra el precioso paisaje costero. Como el engarzado de un collar de perlas se hallan aquí cinco parques nacionales uno junto a otro.
Al norte se encuentra el «Kahurangi-Nationalpark» con maravillosos caminos para el senderismo junto al mar y en medio de una naturaleza en estado intacto. Otras atracciones interesantes son el «Pancake Rocks» de Punakaiki y el «Westland-Nationalpark» con sus dos enormes glaciales, Fox y Franz Josef, que se alzan en un profundo color celeste sobre el bosque tropical de intenso color verde.
El «Mount Aspiring» y el «Fjordland», el parque nacional más grande de Nueva Zelanda, ocupan todo el sudoeste. El «Fjordland» fue declarado patrimonio de la humanidad por las Naciones Unidas. Tan sólo existe una estrecha carretera en esta naturaleza en estado puro.
La fauna también es única y presenta un espectáculo incomparable. Se sentirá fascinado al contemplar escenas como el de las ballenas desde Kaikoure en la costa este, el vuelo de los albatros desde la península de Otago o los pingüinos Hoiho en sus nidos.
Historia
Desde el punto de vista histórico Nueva Zelanda es un país joven y uno de los últimos pueblos de la Tierra. Durante muchísimo tiempo esta isla estuvo deshabitada hasta que los maoríes provinientes de la Polinesia lo poblaron. Los maoríes remaron sus canoas sobre el inmenso Océano Pacífico buscando nuevas tierras donde poder asentarse.
En el año 1642 Abel Tasman se convirtió en el primer europeo en descubrir el país y lo conquistó para la corona holandesa bajo el nombre «Staten Landt». El propio Abel Tasman nunca pisó suelo neozelandés. Al intentar tomar tierra con un pequeño grupo de cuatro hombres fueron atacados por los indígenas y mataron a los cuatro hombres de la tripulación.
Más tarde, en 1769, el capitán James Cook navegó alrededor de la isla y tomó posesión de la isla para la corona británica. Durante los años posteriores llegaron, mayoritariamente, pescadores de focas y ballenas así como misionarios. Los nuevos pobladores mantuvieron una convivencia armónica con los maoríes. No obstante, los inmigrantes europeos llevaron consigo armas y enfermedades y ésto tuvo como consecuencia que muchos maoríes muriesen contagiados por estas nuevas enfermedades.
Con la firma del «Tratado del Waitangi» en 1840 se sentaron las bases para una convivencia pacífica entre maoríes y británicos. Este tratado garantizaba a los maoríes tierras y se les concedía los mismos derechos que a los británicos. En el año 1931 el país alcanzaba la soberanía, confirmada definitivamente en 1947. En 1975 los tribunales de justicia indemnizaba a los maoríes, fruto de esta sentencia los maoríes obtuvieron dinero y tierras que invirtieron en educación y salud para su pueblo.
Cultura
La mayor parte de los neozelandeses son de origen europeo, llamados aquí Pākehā. Este grupo étnico procede de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Polonia, Holanda y otros países europeos. Este conjunto conforma el 67'6 % de la población total. El segundo grupo étnico por tamaño lo configuran los indígenas autóctonos de Nueva Zelanda, los maoríes, con el 14'6 % de la población total del país.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX los inmigrantes de origen europeo ejercieron una fuerte influencia sobre la cultura neozelandesa que hasta entonces reinaba en el país. La mayoría de los inmigrantes provenía de Gran Bretaña. Tanto es así que el sur de la Isla Sur posee un carácter muy escocés, pues sus habitantes son de origen escocés y es habitual ver aquí la gaita y la falda de cuadros.
Los maoríes tienen una cultura basada en la narración. A lo largo de su historia las generaciones han ido transmitiendo su historia mediante la narración de relatos y cuentos. Con la llegada de la escritura estos relatos y cuentos se transcribieron e incluso algunos han sido traducidos a otros idiomas.
La temática principal de estos relatos trata la creación del mundo y de Nueva Zelanda. El origen de Nueva Zelanda se atribuye al semidios Mavi, el cual pescó Nueva Zelanda del mar. Otras crónicas cuentan la historia del viaje de Kupe que descubrió Nueva Zelanda para el pueblo de Hawaiki. Hay una gran literatura publicada en neozelandés, aunque la mayoría está escrita en inglés.
Los escritos más recientes de la historia de Nueva Zelanda son los relatos que los exploradores europeos escribieron durante sus viajes por el Pacífico, como los diarios de James Cook o las crónicas de Georg Forster que acompañó a Cook durante su segundo viaje por el Pacífico.
Fauna & Flora
Fuertemente influenciada por las condiciones geográficas, la fauna y flora se ha desarrollado de una forma muy particular. Algunas de las especies que pueblan este país son únicas en el mundo. La expresión «kiwi» no sólo es el apodo que se les da a los neozelandeses sino que también designa al animal y a la fruta de Nueva Zelanda.
Grandes extensiones de tierra están pobladas por bosques de coníferas y en las regiones costeras crecen palmeras de gran tamaño. El paisaje está caracterizado por las ovejas, cuyo número es diez veces mayor que el de las personas que habitan el país.
El kiwi es una especie de pájaro con las alas atrofiadas y un pico muy peculiar con el que puede rebuscar bajo la tierra el alimento. El tamaño del huevo del kiwi es muy grande en comparación con el tamaño de su cuerpo. Esto es debido a que a lo largo de la evolución el kiwi ha ido disminuyendo su tamaño, sin embargo, el huevo ha mantenido el tamaño original. Aunque se trata del animal nacional es difícil encontrarlo en la naturaleza.
Gastronomía
Los hábitos alimenticios neozelandeses están caracterizados por el dominio colonial inglés. Hay prácticamente en cada esquina un puesto de Fish & Chips. Pero poco a poco se ha ido creando y consolidando una gastronomía neozelandesa. Esta nueva cocina presenta claras influencias de la gastronomía asiática y europea, combinada a su vez con los productos naturales que da el país. Los ingredientes principales de los platos neozelandeses son la verdura y fruta fresca y la carne.
Una gran parte de la agricultura se basa en la cría de ganado lanar, algo que queda patente en la carta del menú de los restaurantes. La calidad de la carne de cordero y oveja es excelente, dado que estos animales viven al aire libre y pastan en las extensas y verdes praderas del país. Otra fuente de alimentos importante es el Océano Pacífico del que se obtiene una magnífica variedad de pescado.
Uno de los platos típicos nacionales es el «Hangi», una mezcla de pescado con verduras envueltos en hojas y asados al horno. Entre los postres cabe destacar la «Pavlova», una tarta rellena de frutas y nata. La «Pavlova» es el postre nacional tanto en Nueva Zelanda como en Australia. Esta tarta debe su nombre a la bailarina rusa Anna Pawlowa, la cual actuó en ambos países durante los años veinte.
Tiempo libre
En Nueva Zelanda sólo habitan 4 millones de personas, si se compara esta cifra con su superficie resulta ser un país con una densidad de población baja. Todo esto trae consigo que el país cuente con extensas zonas naturales y poco pobladas. La oferta de tiempo libre es grande y sobre todo variada.
Si le gusta la naturaleza encontrará muchos lugares maravillosos como bosques y montañas donde repostar nuevas energías. Los amantes del agua encontrarán un auténtico paraíso en Nueva Zelanda, pues aquí los deportes y actividades acuáticas no tienen límites.
Nueva Zelanda es un auténtico paraíso gracias a la bajísima densidad de población de estas islas. La naturaleza se encuentra aún intacta en extensas supercifies.
La oferta de tiempo libre es amplísisma. A los neozelandeses les encantan los deportes al aire libre y dónde mejor que en un país que conserva su naturaleza en estado puro. Descubra los magníficos parques nacionales, relájese en las playas y ríos, explore los bosques y montañas.
Las actividades deportivas que se pueden practicar aquí son fascinantes: viajes en káyac, rutas en mountainbike por los bosques, surf en las inmensas playas, senderismo, esquí, paracaidismo, bungee-jumping, canyoning y mucho más.
El deporte nacional es el rugby que goza de mucha popularidad y es seguido por gran parte de los neozelandeses.
Las escuelas
Nueva Zelanda dispone de escuelas de gran categoría, casi todas siguen el modelo británico y dispone de un profesorado excelente. Algunas escuelas ofrecen cursos de preparación al examen de Cambridge.
Menor de 18 años
Tenga en cuenta que si usted no ha cumplido los 18 años se le considera en Nueva Zelanda menor de edad. Esto significa que durante su estancia en este país tendrá una custodia especial por parte de la familia de acogida, lo que implica un aumento de los costes. Con mucho gusto le informamos detalladamente.
«Haere mai!»
Nueva Zelanda - un destino de ensueño al otro lado del mundo. Aotearoa, el país de las largas nubes blancas, como es llamado por sus habitantes los maoríes, es un país lleno de contrastes y de una belleza impresionante. Aunque el viaje es largo, merece la pena sin lugar a dudas. Los 4'2 millones de habitantes están repartidos en la Isla Norte y en la Isla Sur, separadas ambas por la calle Cook.
No es únicamente su flora y fauna fuera de serie lo que conforma el atractivo del país, sino también sus fascinantes paisajes con una gran gama de contrastes que abarca desde los glaciares y las altas cimas nevadas hasta los bosques tropicales y los semidesiertos. Pero, además de todas estas bellezas naturales el turista debe dedicar un tiempo para las visitas a las ciudades que con sus programas culturales y de ocio completan la oferta.
La capital, Wellington, ubicada en una bahía portuaria, con su Museo Nacional «Te Papa», es digna de una visita; así como Auckland, la ciudad de los veleros blancos, una encantadora amalgama de arquitectura colonial y moderna. Déjese fascinar por la tierra de los «Kiwis» y la hospitalidad neozelandesa.
